Cómo se lee una infografía 3D de una promoción
Lo que un render puede mostrar, lo que hace sin decirlo y con qué documentos se comprueba. Vale para cualquier promoción de la Costa Blanca, y lo aplicamos a nuestros propios dibujos.
· 7 min de lectura · infografías 3D, obra nueva, costa blanca
Una infografía 3D es un dibujo encargado por quien proyecta para que una intención se entienda y se desee. No miente necesariamente, pero decide qué se ve: el objetivo de la cámara, la hora del día, el tamaño del sofá y la edad de los árboles. Esto es lo que conviene mirar.
Vale para cualquier promoción de la Costa Blanca, no solo la nuestra. Al final lo aplicamos a nuestros propios dibujos: un criterio que uno no se aplica no es un criterio.
Qué hace una infografía 3D sin decírselo
El objetivo ensancha la habitación. Las vistas de interior se renderizan casi siempre con una focal corta, la misma que en fotografía inmobiliaria convierte un salón normal en uno amplio: las paredes se alejan, el fondo se estira y el techo parece más alto. Lo que mide una vivienda está en el plano acotado, no en la perspectiva.
El mobiliario no está a escala estándar. Es el recurso más antiguo del oficio: sofás más estrechos de lo que vende cualquier tienda, camas de matrimonio dibujadas con el ancho de una individual larga, mesas de comedor con seis sillas donde caben cuatro. Si un render le convence de que ahí entra su mesa, compruébelo con las cotas del plano.
La vegetación aparece adulta. En un dibujo los árboles tienen quince años y las palmeras ya dan sombra; en obra terminada la plantación llega joven, y entre un patio recién plantado y el del render hay una década de riego. Qué especies y con qué porte se plantan sí se puede escribir en un documento.
La luz está elegida. El atardecer dorado y las sombras largas no son el clima medio, sino el mejor rato de los mejores días. La posición del sol delata además la estación que se ha dibujado: en invierno, una terraza al norte recibe mucho menos de lo que sugiere la imagen.
La vista pertenece a la cámara, no a la vivienda. Una perspectiva se traza desde un punto y una altura concretos, que casi nunca son los de un segundo piso: el mar que asoma por encima del edificio de enfrente desaparece dos plantas más abajo. Ante cualquier vista, pregunte desde qué planta y con qué orientación está dibujada.
Los materiales son «similares a». El suelo, el revestimiento y la carpintería del dibujo representan lo que el estudio tiene en la cabeza. Lo que se entrega es lo que ponga la memoria de calidades, a menudo con un «o equivalente» al lado. Pedir marca y modelo es legítimo, y la respuesta dice bastante del promotor.
Lo que un render casi nunca dibuja
Tan informativo como lo que aparece es lo que se queda fuera. Los edificios vecinos suelen dibujarse más bajos de lo que permite el planeamiento, o como solar vacío; la carretera se queda a un lado del encuadre; los contadores, las rejillas y las unidades exteriores de aire acondicionado no se dibujan nunca, y van a algún sitio de la fachada o de la terraza.
Ninguna ausencia engaña por sí sola, pero juntas dan un edificio más limpio que el que se habita. Preguntar «¿dónde va esto?» por cada elemento que falta es revelador.
Cómo se contrasta una infografía 3D con los documentos que obligan
Una imagen no se discute con otra imagen, sino con los papeles que vinculan. Son cuatro, y los cuatro se piden o se consultan.
El plano acotado de la vivienda. Dice la superficie útil y la construida, el ancho de cada estancia y por dónde abren las puertas. Es lo que convierte una sensación de amplitud en un número que entra en el contrato.
La memoria de calidades. Define materiales, instalaciones y equipamiento: ahí se ve si el suelo del render existe o es un parecido. Léala buscando los «o similar», que marcan los puntos en los que la imagen no obliga a nada.
El plano del conjunto. Dice qué es común y qué es privativo, dónde están la piscina y la pista deportiva y, por tanto, qué habrá bajo su ventana. También anticipa un gasto: lo dibujado en zonas comunes se mantiene con los gastos de comunidad, y una lámina de agua no cuesta lo que un césped.
El planeamiento municipal. El plan general y la calificación del suelo dicen qué puede levantarse en la parcela de al lado, la que en su render es un pinar. Es la comprobación que más disgustos ahorra y la única que no depende del promotor.
Aplicado a nuestros propios dibujos
De nuestro proyecto en Villajoyosa existen diez infografías 3D, ninguna fotográfica. Leídas con el criterio de arriba, esto es lo que cada una hace y lo que no prueba.
La vista del edificio con el perfil de rascacielos de Benidorm al fondo informa de la posición respecto a la bahía, comprobable en cualquier mapa. No informa de la vista de ninguna vivienda: la distancia comprime ese perfil y el encuadre está elegido. El conjunto completo sobre su parcela tiene el mismo límite.
El plano del conjunto desde arriba, con la pista de pádel, las dos piscinas, la zona de juegos de agua y las terrazas de madera, es el dibujo más útil de los diez y el menos seductor. Es también el que compromete: si desaparece la pista o se mueve una piscina, se nota a simple vista.
La terraza en cubierta y la terraza privada están dibujadas a la mejor hora del día, con mobiliario y plantación que son intención y no inventario. La piscina comunitaria aparece entre palmeras ya adultas: ese es el jardín dentro de unos años, no el del primer verano.
El salón abierto a la terraza mediante un gran ventanal corredero es la vista que más engaña por naturaleza, la de interior: la superficie que cuenta será la del plano acotado y los muebles no se venden con la vivienda. La fachada de noche favorece al edificio, porque la oscuridad esconde lo que no se dibuja; la fachada desde la calle a plena luz es más honesta en un detalle que suele omitirse, el arbolado joven.
El aparcamiento subterráneo enseña plazas a ambos lados y luz natural al fondo, y plantea una pregunta de contrato y no de dibujo: la plaza y el trastero son fincas registrales propias, así que o se nombran en lo que usted firma o no están incluidos.
Y las diez comparten el mismo límite: dibujan un edificio que no está construido sobre una parcela que sí existe. Decirlo debajo de cada imagen cuesta una línea; no decirlo no exige falsear nada, basta con dejar que el lector suponga.
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Dos o tres frases bastan: en qué zona busca, si le interesa obra nueva o segunda mano y cómo prefiere que le contestemos. Le responde la persona que lleva el mercado español.